La adaptación curricular es darle al alumno un instrumento para que a partir del
currículo ordinario pueda acceder a los aprendizajes.
Estas adaptaciones exigen al profesorado: tiempo, flexibilización curricular, una
programación ordenada y rigurosa que afecta:
- Al cómo, cuándo enseñar y evaluar y a los procedimientos de evaluación.
- A la organización del aula.
- A la secuenciación temporal de los objetivos (dedicar más tiempo a un contenido).
- A la metodología y al desarrollo de actividades diversificadas.
Las Adaptaciones curriculares consisten en una priorización de objetivos y contenidos, la introducción de objetivos alternativos o complementarios, la introducción de nuevos contenidos, eliminación de objetivos y contenidos, modificaciones importantes en los procedimientos, métodos o estrategias específicas y nuevos criterios de evaluación e instrumentos.
La función del orientador respecto a esto es realizar un diagnóstico o un Informe Psicopedagógico y plantear unas orientaciones para llevar a cabo la atención educativa los tutores y especialistas (PT y AyL).
Si el análisis de las necesidades específicas de los
alumnos/as con discapacidad debe hacerse de forma
particular, caso por caso, el proceso de planificación y
desarrollo de las consiguientes adaptaciones curriculares
tiene que hacerse de la misma manera.
Pero, lo mismo que antes, para realizar ese proceso de
análisis particular puede ser de gran ayuda contar de
antemano con un marco de referencia general, que nos
indique los criterios y las pautas a seguir.
El proceso tendría que darse a dos niveles distintos, que
requieren criterios, procedimientos y pautas de acción
específicos:
1. Elaboración de los Planes de estudio de cada titulación
2. Planificación y desarrollo de todas y cada una de las
asignaturas establecidas en el Plan de estudios
Vamos a analizar más detenidamente cada uno de estos
niveles
En un primer momento hay que plantearse que reajustes hay
que realizar para facilitar la participación en las actividades de
aprendizaje programadas de todos y cada uno de los
alumnos/as, sean cuales fueren sus condiciones particulares y
sus posibilidades funcionales. En otros términos, tenemos que
preguntarnos cuales son las dificultades de cada alumno/a
para acceder al curriculum ordinario y, en consecuencia, qué
adaptaciones y/o recursos específicos requiere.
Como antes hemos dicho, se trata de ajustar algunos
objetivos, contenidos y estrategias didácticas de una
asignatura concreta a las capacidades funcionales de un
alumno/a en particular.
El punto de partida sería, por lo tanto, preguntarnos cuales
son las capacidades que el alumno/a utiliza habitualmente de
forma sustitutiva. En el apartado relativo a sus necesidades
específicas encontramos ya referencias suficientes para
conocer cuáles pueden ser sus capacidades alternativas.
Estas capacidades alternativas tendrían que suplir en la
formulación de los objetivos y contenidos a las capacidades
con las que el alumno/a no puede contar. Las estrategias de
aprendizaje y las pruebas de evaluación tendrían que
ajustarse a la nueva formulación de los objetivos y/o
contenidos, es decir, a las capacidades efectivas que el
alumno/a tiene que desarrollar.
Las dificultades de desplazamiento y manipulación de los
alumnos/as con discapacidad motórica suelen dejar de ser un
obstáculo insalvable cuando se adoptan las medidas de
accesibilidad pertinentes en los edificios e instalaciones y,
sobre todo, en los recursos, instrumentos y materiales. No
obstante, cuando el movimiento y/o la manipulación
constituyen uno de los objetos básicos de aprendizaje no
queda otra solución que recurrir al aprendizaje vicario, es
decir, a la sustitución del aprendizaje directo por el
aprendizaje en situaciones de representación figurada o
simulación virtual en condiciones que les resulten accesibles.
Esto supondría la adopción de las siguientes medidas:
- Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen desplazarse, moverse, manipular… por otros que supongan conocer, describir, reproducir gráficamente y/o manipular virtualmente.
- Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible esa reproducción figurada o virtual en condiciones de accesibilidad para los alumnos/as con diversidad funcional.
- Tener en cuenta las modificaciones realizadas al planificar la evaluación Las dificultades para la comunicación son las que pueden suponer un mayor obstáculo para desarrollar el curriculum establecido.
- Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen comunicarse -hablar e interpretar- en cualquier lengua oral por otros que supongan comunicarse en una lengua de signos. En su defecto, podrían sustituirse por la representación escrita de la lengua en cuestión.
- Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible el aprendizaje de las lenguas de signos de otros países o comunidades.
- Tener en cuenta los cambios realizados en las pruebas de evaluación.
- Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen la ejecución e interpretación de la producción sonora en cuestión por otros que supongan producciones visuales y/o dinámicas equivalentes.
- Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible el aprendizaje de ese tipo de producciones.
- Tener en cuenta las modificaciones realizadas a la hora de evaluar.
Los alumnos/as con discapacidad motórica, a veces pueden
tener también dificultades para la articulación lingüística -no
para la comprensión oral-. En estos casos, puede resultarles
inaccesible el estudio de algunas asignaturas que tengan
como objeto la expresión oral. Las medidas que se podrían
adoptar serían las siguientes:
- Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen expresión oral por otros que supongan la expresión en los sistemas alternativos de comunicación habitualmente utilizados. En su defecto, podrían sustituirse por la representación escrita.
- Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible el uso de dichos sistemas alternativos de comunicación.
- Tener en cuenta los cambios realizados en las pruebas de evaluación.
- Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen la ejecución, reconocimiento e identificación de la producción visual o gráfica en cuestión por otros que supongan producciones ápticas o táctiles equivalentes.
- Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible el aprendizaje de ese tipo de producciones.
- Tener en cuenta los cambios realizados al planificar la evaluación.
