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miércoles, 9 de mayo de 2018

Orientaciones para hacer una adaptación curricular

La adaptación curricular es darle al alumno un instrumento para que a partir del currículo ordinario pueda acceder a los aprendizajes. Estas adaptaciones exigen al profesorado: tiempo, flexibilización curricular, una programación ordenada y rigurosa que afecta: 

  • Al cómo, cuándo enseñar y evaluar y a los procedimientos de evaluación. 
  • A la organización del aula. 
  • A la secuenciación temporal de los objetivos (dedicar más tiempo a un contenido). 
  • A la metodología y al desarrollo de actividades diversificadas.
Las Adaptaciones curriculares consisten en una priorización de objetivos y contenidos, la introducción de objetivos alternativos o complementarios, la introducción de nuevos contenidos, eliminación de objetivos y contenidos, modificaciones importantes en los procedimientos,  métodos o estrategias específicas y nuevos criterios de evaluación e instrumentos. 
La función del orientador respecto a esto es realizar un diagnóstico o un Informe Psicopedagógico y plantear unas orientaciones para llevar a cabo la atención educativa los tutores y especialistas (PT y AyL).

Si el análisis de las necesidades específicas de los alumnos/as con discapacidad debe hacerse de forma particular, caso por caso, el proceso de planificación y desarrollo de las consiguientes adaptaciones curriculares tiene que hacerse de la misma manera. Pero, lo mismo que antes, para realizar ese proceso de análisis particular puede ser de gran ayuda contar de antemano con un marco de referencia general, que nos indique los criterios y las pautas a seguir. El proceso tendría que darse a dos niveles distintos, que requieren criterios, procedimientos y pautas de acción específicos: 
1. Elaboración de los Planes de estudio de cada titulación 
2. Planificación y desarrollo de todas y cada una de las asignaturas establecidas en el Plan de estudios Vamos a analizar más detenidamente cada uno de estos niveles 

En un primer momento hay que plantearse que reajustes hay que realizar para facilitar la participación en las actividades de aprendizaje programadas de todos y cada uno de los alumnos/as, sean cuales fueren sus condiciones particulares y sus posibilidades funcionales. En otros términos, tenemos que preguntarnos cuales son las dificultades de cada alumno/a para acceder al curriculum ordinario y, en consecuencia, qué adaptaciones y/o recursos específicos requiere.

Como antes hemos dicho, se trata de ajustar algunos objetivos, contenidos y estrategias didácticas de una asignatura concreta a las capacidades funcionales de un alumno/a en particular. El punto de partida sería, por lo tanto, preguntarnos cuales son las capacidades que el alumno/a utiliza habitualmente de forma sustitutiva. En el apartado relativo a sus necesidades específicas encontramos ya referencias suficientes para conocer cuáles pueden ser sus capacidades alternativas. Estas capacidades alternativas tendrían que suplir en la formulación de los objetivos y contenidos a las capacidades con las que el alumno/a no puede contar. Las estrategias de aprendizaje y las pruebas de evaluación tendrían que ajustarse a la nueva formulación de los objetivos y/o contenidos, es decir, a las capacidades efectivas que el alumno/a tiene que desarrollar.
 Las dificultades de desplazamiento y manipulación de los alumnos/as con discapacidad motórica suelen dejar de ser un obstáculo insalvable cuando se adoptan las medidas de accesibilidad pertinentes en los edificios e instalaciones y, sobre todo, en los recursos, instrumentos y materiales. No obstante, cuando el movimiento y/o la manipulación constituyen uno de los objetos básicos de aprendizaje no queda otra solución que recurrir al aprendizaje vicario, es decir, a la sustitución del aprendizaje directo por el aprendizaje en situaciones de representación figurada o simulación virtual en condiciones que les resulten accesibles. Esto supondría la adopción de las siguientes medidas:
  • Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen desplazarse, moverse, manipular… por otros que supongan conocer, describir, reproducir gráficamente y/o manipular virtualmente.
  • Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible esa reproducción figurada o virtual en condiciones de accesibilidad para los alumnos/as con diversidad funcional.
  • Tener en cuenta las modificaciones realizadas al planificar la evaluación Las dificultades para la comunicación son las que pueden suponer un mayor obstáculo para desarrollar el curriculum establecido. 
Puesto que la ciencia y la cultura no son sino sistemas simbólicos específicos son muchas las ocasiones en que los sistemas de comunicación se constituyen en objeto del aprendizaje académico. Analizaremos más detenidamente las dificultades de comunicación y las medidas a adoptar en cada tipo de diversidad funcional. Como hemos visto, quienes tienen más dificultades para el acceso a la comunicación oral son los alumnos/as con discapacidad auditiva, muy especialmente los sordos. Esta dificultad puede convertirse en un obstáculo insalvable en algunas asignaturas que tengan como objeto de aprendizaje cualquier lengua oral. En estos casos habría que adoptar las siguientes medidas: 
  • Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen comunicarse -hablar e interpretar- en cualquier lengua oral por otros que supongan comunicarse en una lengua de signos. En su defecto, podrían sustituirse por la representación escrita de la lengua en cuestión.
  •  Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible el aprendizaje de las lenguas de signos de otros países o comunidades.
  • Tener en cuenta los cambios realizados en las pruebas de evaluación.
 Los alumnos/as sordos también pueden tener dificultades insuperables para cursar asignaturas que tengan como objeto de estudio la música o cualquier otra producción de naturaleza sonora. Las medidas a adoptar en estos casos podrían ser las siguientes: 
  • Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen la ejecución e interpretación de la producción sonora en cuestión por otros que supongan producciones visuales y/o dinámicas equivalentes.
  • Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible el aprendizaje de ese tipo de producciones.
  • Tener en cuenta las modificaciones realizadas a la hora de evaluar.
 Los alumnos/as con discapacidad motórica, a veces pueden tener también dificultades para la articulación lingüística -no para la comprensión oral-. En estos casos, puede resultarles inaccesible el estudio de algunas asignaturas que tengan como objeto la expresión oral. Las medidas que se podrían adoptar serían las siguientes:
  • Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen expresión oral por otros que supongan la expresión en los sistemas alternativos de comunicación habitualmente utilizados. En su defecto, podrían sustituirse por la representación escrita.
  • Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible el uso de dichos sistemas alternativos de comunicación.
  • Tener en cuenta los cambios realizados en las pruebas de evaluación.
 Los alumnos/as con discapacidad visual, sobre todo los ciegos, pueden tener dificultades insuperables para enfrentarse a determinadas asignaturas que tengan como objeto de estudio producciones o representaciones gráficas. En estos casos se podrían adoptar las siguientes medidas:
  • Sustituir los objetivos y contenidos que impliquen la ejecución, reconocimiento e identificación de la producción visual o gráfica en cuestión por otros que supongan producciones ápticas o táctiles equivalentes.
  • Buscar las estrategias y, sobre todo, los recursos didácticos que hagan posible el aprendizaje de ese tipo de producciones.
  •  Tener en cuenta los cambios realizados al planificar la evaluación.
Como hemos podido ver, en todos los casos se trata de sustituir en la formulación de los objetivos y contenidos las capacidades funcionales de las que un determinado alumno/a no dispone por las que utiliza habitualmente de forma sustitutiva y de adaptar en consecuencia las estrategias didácticas a utilizar y las pruebas de evaluación. Puesto que en ningún caso se trata de recortar o suprimir ninguno de los elementos curriculares no tendría por qué existir ningún obstáculo legal ni profesional para su realización. Por el contrario, la diversificación del curriculum establecido en función de las posibilidades funcionales efectivas de cada alumno/a es una medida legítima y necesaria para garantizar la igualdad de oportunidades para todos, sean cuales fueren sus condiciones particulares.


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