El TDAH, Trastorno por Déficit de atención e Hiperactividad. Es un patrón de comportamiento inadaptado de base neurológica sin causa específica conocida iniciado en la infancia y cuyos síntomas son de carácter cognitivo conductual, caracterizado por falta de Atención, más o menos Hiperactividad e Impulsividad. Afecta entre un 5 y un 10% de la población infanto-juvenil (aproximadamente encontramos de 1 a 3 adolescentes con el trastorno en una clase de 30 alumnos), siendo unas 3 veces más frecuente en varones. No se han demostrado diferencias entre diferentes áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. Representa entre el 20 y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil.
Actualmente se clasifica en tres subtipos, en función de si hay más componentes de inatención, hiperactividad e impulsividad o una combinación de los dos primeros.
El TDAH dentro del modelo de una escuela inclusiva
La UNESCO defiende: “La educación integradora se ocupa de aportar respuestas pertinentes a toda la gama de necesidades educativas en contextos pedagógicos escolares y extraescolares.
Nuestros alumnos tienen derecho no sólo a recibir una educación, también a que esta educación esté adaptada para ellos, permitiéndoles concluirla con éxito y con la titulación acorde a su edad y capacidad. No sólo hablamos de una inclusión social sino que ésta pasa por una inclusión académica e institucional.
Para ello proponemos dos grandes sendas o caminos, en los que se inspira la Resolución de 17 de Diciembre de 2012 de la Dirección General de Planificación y Ordenación Educativa por la que dictan orientaciones para la atención educativa del alumnado que presenta dificultades de aprendizaje:
1.- Modificaciones metodológicas asociadas al cómo enseñarles:
Nuestra intención es alejarnos de un modelo de minusvalía o discapacidad para acercarnos a otro de diferencia y de dificultad. Hablamos de personas que acceden de forma diferente a los aprendizajes. Los estudios neurológicos hablan de una tendencia más imaginativa, frente a la conceptual. Hay, por ello, que cambiar las rutas de acceso al conocimiento y crear vías que se apoyen e interactúen de forma mutua. Por eso se apuesta por un modelo de enseñanza multisensorial, que ofrezca todas las vías sensoriales de entrada a la información, en la mayoría de los casos aparejada a una adecuada utilización de las TICs.
2.- La adecuación de las estrategias y formas de evaluación:
Si no cambiamos estas formas de evaluar estamos de facto ante una nueva forma de exclusión representada por los suspensos. Paradójicamente, en el caso de la mayoría de las D.A se suspende a alguien porque no hace lo que en realidad no puede hacer. Pues como decía Einstein: “todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su capacidad para subirse a un árbol pasará toda su vida pensando que es estúpido”.
Intervención y evaluación:
1. Fase inicial: Comunicación al Departamento de Orientación de sospecha de que se da
el trastorno.
2. Valoración: Se le informa a la familia de la sospecha del trastorno y de la exploración que se va a realizar. Posteriormente se recogen datos y se elabora la Hª del Desarrollo, Contexto Familiar y descripción de Conductas TDAH Biográficas: Atención, Hiperactividad e
Impulsividad.
3. Se elabora el protocolo de derivación.
4. Intervención, evaluación y diagnóstico por parte del Centro de Salud Mental.
5. Intervención y seguimiento multidisciplinar.
¿Qué no es el TDAH?
Debido al término “Hiperactividad” se confunde este trastorno con niños o adolescentes que simplemente son revoltosos, que tienen mal comportamiento y que no paran de incordiar. El TDAH es mucho más que eso, el principal problema reside en sus dificultades de autocontrol y falta de concentración, y los problemas que ello causa en el rendimiento escolar.
El TDAH puede manifestarse de tres maneras:
a. Provocando hiperactividad e impulsividad
b. Provocando inatención y dificultades en la concentración
c. Ambas a la vez.
Actitudes de los jóvenes con Hiperactividad-Impulsividad:
Orientaciones:
1.- Modificaciones metodológicas asociadas al cómo enseñarles:
Nuestra intención es alejarnos de un modelo de minusvalía o discapacidad para acercarnos a otro de diferencia y de dificultad. Hablamos de personas que acceden de forma diferente a los aprendizajes. Los estudios neurológicos hablan de una tendencia más imaginativa, frente a la conceptual. Hay, por ello, que cambiar las rutas de acceso al conocimiento y crear vías que se apoyen e interactúen de forma mutua. Por eso se apuesta por un modelo de enseñanza multisensorial, que ofrezca todas las vías sensoriales de entrada a la información, en la mayoría de los casos aparejada a una adecuada utilización de las TICs.
2.- La adecuación de las estrategias y formas de evaluación:
Si no cambiamos estas formas de evaluar estamos de facto ante una nueva forma de exclusión representada por los suspensos. Paradójicamente, en el caso de la mayoría de las D.A se suspende a alguien porque no hace lo que en realidad no puede hacer. Pues como decía Einstein: “todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su capacidad para subirse a un árbol pasará toda su vida pensando que es estúpido”.
Intervención y evaluación:
1. Fase inicial: Comunicación al Departamento de Orientación de sospecha de que se da
el trastorno.
2. Valoración: Se le informa a la familia de la sospecha del trastorno y de la exploración que se va a realizar. Posteriormente se recogen datos y se elabora la Hª del Desarrollo, Contexto Familiar y descripción de Conductas TDAH Biográficas: Atención, Hiperactividad e
Impulsividad.
3. Se elabora el protocolo de derivación.
4. Intervención, evaluación y diagnóstico por parte del Centro de Salud Mental.
5. Intervención y seguimiento multidisciplinar.
¿Qué no es el TDAH?
Debido al término “Hiperactividad” se confunde este trastorno con niños o adolescentes que simplemente son revoltosos, que tienen mal comportamiento y que no paran de incordiar. El TDAH es mucho más que eso, el principal problema reside en sus dificultades de autocontrol y falta de concentración, y los problemas que ello causa en el rendimiento escolar.
El TDAH puede manifestarse de tres maneras:
a. Provocando hiperactividad e impulsividad
b. Provocando inatención y dificultades en la concentración
c. Ambas a la vez.
Actitudes de los jóvenes con Hiperactividad-Impulsividad:
- Hablan más de la cuenta, innecesariamente y se van a menudo por las ramas.
- Les cuesta controlarse y a menudo actúan de forma impulsiva.
- Tienen cambios de humor muy repentinos.
- Nunca encuentran el tiempo para realizar sus trabajos y siempre los hacen en el último momento.
- Les cuesta establecer un orden de prioridades en las cosas que tienen que hacer.
- Les cuesta controlar el paso del tiempo, siempre piensan que tienen tiempo de sobra para todo y en cuanto se dan cuenta “ya es demasiado tarde”.
- Les cuesta planificar actividades con antelación y se dejan llevar fácilmente por las apetencias del momento.
- Les cuesta entender, olvidan y discuten con mucha facilidad las reglas que le son impuestas.
- A menudo se sienten inquietos y necesitan mover los pies, columpiarse en las sillas, dibujar mientras escuchan las explicaciones, jugar con algunas cosas en las manos, llegando incluso a retorcerse en su propio asiento.
- Se meten fácilmente en líos o son fácilmente blanco de las acusaciones cuando los líos se producen cerca de ellos.
- Su perfil le hace difícil inhibir impulsos de tipo adictivo.
- Su impulsividad le dificulta una buena integración grupal.
Orientaciones:
- Dentro del aula sentarlo cerca del profesor, evitar distracciones, que tenga cerca solo los materiales indispensables, enseñar al alumno a planificarse, darle tiempo para ordenar sus contenidos, darle especial atención, permitir que salga de clase en algunos momentos, crear un ambiente afectivo.
- Utilizar frases cortas, claras, con construcciones sintácticas sencillas, establecer contacto visual de forma frecuente, resaltar información importante, promover la participación activa.
- Simplificar las instrucciones, dividir las tareas muy largas en partes, darle un poco de libertad de elección, ayudas para hacer esquemas, enseñarles trucos para la memoria, planificar su tiempo, enseñarle estrategias, hacer actividades de relajación.
- Evaluación continua, que realice autoevaluaciones.
- Establecer normas de manera clara y constante.
- Aplicar técnicas de modificación de conducta.
- Organizar los horarios y rutinas.
- Mejorar su autoestima y motivar su aprendizaje.
- Motivar sus relaciones sociales.
- Asegurarse de que ha entendido las explicaciones y las actividades.
- Favorecer su autocontrol.
- Premiar sus acciones adecuadas.
Estas son algunas orientaciones para mejorar el rendimiento del alumno con TDAH en el contexto escolar. Podemos encontrar más en estas dos guías que os dejo a continuación.
Para finalizar os dejo un vídeo para que podáis aprender más acerca del TDAH. Un saludo!


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